Dan el último adiós a monseñor Francisco José Arnáiz

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HAINA. En una sencilla y emotiva ceremonia fueron sepultados ayer, en el cementerio de los jesuitas en Manresa- Loyola, los restos del obispo Auxiliar Emérito de la Arquidiócesis de Santo Domingo, monseñor Francisco José Arnáiz, quien falleció el pasado viernes, a los 88 años, en Santiago de los Caballeros.

Antes del sepelio, se realizó una misa de cuerpo presente, a las 11:00 a.m., en la Casa de Ejercicios (espirituales) Manresa- Loyola, ubicada en el kilómetro 13 de la Carretera Sánchez, en Santo Domingo Oeste, adonde asistieron decenas de personas, que acudieron a darle su último adiós y a ofrecerle sus condolencias a sus sobrinos, María José e Íñigo Arnáiz y a la iglesia católica.

Al iniciar la homilía, el Nuncio Apostólico, Jude Thaddeus Okolo, leyó una carta con las condolencias del Papa Francisco, que remitió al Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, el Secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin.

El Sumo Pontífice expresó su pesar por el fallecimiento de Arnáiz, y le pidió a López Rodríguez que trasmitiera a sus familiares, jesuitas, y a todos los que los que lo aprecian, su «profundo pésame», y que el Papa Francisco reza por su eterno descanso. Expresó «que con celo y entrega pastoral (Arnáiz) dio un testimonio insigne de caridad y servicio al pueblo de Dios».

La homilía, presidida por Monseñor Amancio Escapa y varios obispos del Episcopado Dominicano, estuvo a cargo del arzobispo de Santiago, monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, quien destacó las cualidades del extinto prelado.

Informó que López Rodríguez no asistió, porque está en Roma en la preparación del Consistorio, un encuentro de Cardenales con el Santo Padre, que se realizará el 22 de febrero. El novenario por el fallecimiento del sacerdote jesuita se hará a las 5:00 p.m. en la Parroquia Santísima Trinidad.

 «No volvió a España por el gran amor que les tenía»

Familiares, amigos y obispos cercanos a Monseñor Francisco José Arnáiz destacaron sus dotes de evangelizador y su trabajo incansable por más de 50 años para ayudar a las luchas sociales, agrarias y laborales.

También destacaron sus esfuerzos para contribuir al desarrollo espiritual, político y cultural del país.

Sus sobrinos, María José e Íñigo Arnáiz, viajaron desde España para darle su último adiós. María José destacó que su familia sabía el gran amor que le tuvo Arnáiz a la República Dominicana, lo que justificó que residierá la mayor parte de su vida en el país. «Él los quería a ustedes muchísimo. Quería mucho a la República Dominicana, a sus gentes, a todo… y yo creo que él se ha quedado contento de que nosotros, la familia de España, pudiésemos saber por qué él no volvió a España, por qué se quedó aquí: ¡por ustedes!».

Su muerte: un gran dolor

Para el ex vicepresidente de la República, Rafael Alburquerque, gran amigo de Arnáiz, su fallecimiento es un duro golpe para la República Dominicana.

Afirmó que desde que el sacerdote jesuita llegó al país en 1961, se entregó en cuerpo y alma por el desarrollo económico, político y cultural. «En el transcurrir de los años, Arnáiz siempre participó en los momentos de problemas, de crisis; de crisis electorales, económicas del país…», expresó.

«Pepe» o «Pepito», como le decían, participó en la concertación para el Código del Trabajo del 1992, según recordó Alburquerque.

La Primera Dama de la República, Cándida Montilla de Medina, asistió a las honras fúnebres, y manifestó su pesar en nombre suyo, de su esposo, Danilo Medina y del país, por la muerte de sacerdote jesuita. Cree que su legado debe servir de ejemplo para toda la sociedad.

Mientras que Monseñor Agripino Núñez Collado afirmó que Arnáiz fue un gran evangelizador, se sentía dominicano, y por eso trabajó a favor de varios sectores sociales del país.

 

 

 

 

Publicado por Juan Jose Ureña Breton

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