La terrible fobia de Donald Trump que afecta su alimentación

El presidente estadounidense padece de germofobia, un trastorno que le […]

El presidente estadounidense padece de germofobia, un trastorno que le provoca temor a las bacterias. Le originó el rechazo y encanto por ciertos alimentos. ¿Su debilidad? Las comidas rápidas

Confesó su predilección por las comidas rápidas y volvió a ser noticia. Donald Trump, constantemente polémico, habló de su alimentación diaria y aseguró que son pocos los restaurantes a los que acude con frecuencia. Y todo por una razón específica.

El presidente de los Estados Unidos padece germofobia, un trastorno que le hace escapar de los gérmenes, tanto en los humanos como en los objetos o las comidas. Este miedo excesivo llevó a Trump a, por ejemplo, no darles le mano a ciertas personas o elegir con sumo cuidado los alimentos que incorpora en su dieta. Lo llamativo es que él mismo reconoció que McDonalds y Kentucky Fried Chicken -dos cadenas de comidas rápidas- son de su total confianza y que consume a diario los productos que venden allí.

“Soy una persona muy limpia. Me gusta la limpieza, y yo creo que es mejor ir allí que quizá a algún lugar que no tengo idea de dónde viene la comida”, explicó el presidente estadounidense.

Donald Trump compartiendo una pizza junto a Stephanie Myers, concursante de El aprendiz

Donald Trump compartiendo una pizza junto a Stephanie Myers, concursante de El aprendiz

Es lógico que un germófobo desconfíe de los alimentos, pero también es sorprendente que, a diferencia de Barack Obama, no siga una dieta estricta e incorpore alimentos poco nutritivos para su organismo. “El Big Mac me encanta, la hamburguesa de cuarto de libra es genial”, dijo Donald Trump, según recogió el New York Times.

El neoyorquino mencionó su debilidad por el pescado y aseguró que “la carne debe estar bien cocida, como una piedra en el plato”. También declaró que a veces no desayuna y que su “plato fuerte” es la cena.

Una publicación en Instagram de agosto del 2016, mientras volvía de hacer campaña en su avión privado, lo mostró comiendo pollo frito de KFC.

La polémica en torno a la dieta de Trump radica en que la comida rápida que se comercializa en determinados países no solo no está exenta de bacterias, sino que se carga los microbios buenos que hay en el organismo. Esa fue la conclusión de un estudio de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos) publicado en la revista Nature, tras intercambiar las dietas de 20 africanos, hasta entonces devotos de las verduras y los cereales, y 20 afroamericanos, adictos a la comida rápida. En solo dos semanas, la mucosa de los africanos se había alterado (para mal) y había aumentado su riesgo de padecer cáncer de colon.

En cuanto a su preferencia por la carne bien cocida, es para reducir al máximo la posible presencia de bacterias. Pero se aumenta considerablemente (un 70%) el riesgo de contraer cáncer, según una investigación de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Minnesota (Estados Unidos).

Los especialistas siempre aconsejan darle un valor fundamental a la higiene a la hora de manipular los alimentos, para así poder prevenir muchas enfermedades. Claro que conocer la naturaleza de cada uno de estos patógenos es vital para saber cómo combatirlo eficazmente.

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