Arrecia controversia por impuesto a pacas

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La controversia relacionada con el  negocio de las pacas de ropa usada importadas en forma masiva en el país, cuyo movimiento económico no ha sido cuantificado, sigue vigente con la propuesta de que se le aplique un fuerte impuesto,  posición que cuenta con el apoyo de las asociaciones  de productores textiles y comerciantes pero con la oposición de los vendedores.

Las Asociaciones de Vendedores del Mercado de las Pulgas y de Mujeres Vendedoras y Compradoras de Pacas  advirtieron que el cobro  excesivo que se le quiere imponer  a las  mercancías que compran las haría desaparecer.

Estas asociaciones de comerciantes al por menor insisten en que las pacas que comercializan las adquieren en la frontera, procedentes de Haití y que pagan los impuestos correspondientes para su ingreso al país.

Sin embargo tanto la  Asociación   Dominicana de Industrias Textiles (Aditex) y la Organización Nacional de Empresas Comerciales (Onec), insisten en que no se trata de un “simple comercio minorista” si no que en las importaciones de pacas hay envueltos  fuertes intereses ya que más de mil furgones llenos de pacas ingresan anualmente al país y ese no es un negocio de “pequeños comerciantes de la frontera”.

De acuerdo con esas  asociaciones empresariales las importaciones de pacas  de ropas usadas son ilegales y violan normas establecidas en los acuerdos de libre comercio firmados por el país, particularmente el DR-CAFTA.

En declaraciones por separado emitidas esta semana, la  Asociación   Dominicana de Industrias Textiles  y la Organización Nacional de Empresas Comerciales  insistieron en que el negocio de las pacas es ilegal, al mismo tiempo que rechazaron que se trate de un negocio manejado por pequeños empresarios.

La  Aditex dijo  en su declaración que  la gran mayoría de las pacas entran a  República Dominicana por los diferentes puertos marítimos y que grandes empresas se esconden en ese negocio por el volumen de sus operaciones y aclaró  que las pacas “no son un negocio de la frontera”.

La entidad  estimó  que más de mil  furgones llegan al país cada año con más de 22 mil toneladas métricas de ropas usadas y prenderías, las cuales son manejadas por grandes empresas.

Señaló la entidad que los impuestos pagados por toneladas métricas por estos empresarios han decrecido un 236% en los últimos años y que la  industria nacional espera que la Dirección General de Aduanas continúe revisando estos valores cuestionables que crean una competencia desleal que se extiende a diversos sectores del país.

De su lado la Organización Nacional de Empresas Comerciales  advirtió hoy que la importación de ropas y prenderías usadas no solamente es ilegal, sino que está afectando seriamente a la industria y a los comercios formales de  República Dominicana.

La entidad, que agrupa las grandes cadenas de tiendas del país dijo que   en caso de  legitimarse esta práctica, como se ha propuesto, las empresas locales  perderán competitividad y se verán obligados a reducir empleos.

La reacción de la Onec se produce ante la solicitud de algunos sectores de que se facilite la importación de ropas y prenderías usadas, lo que está prohibido por la Ley 458-73, ratificada en el DR-CAFTA.

«Reconocemos el esfuerzo que está realizando la Dirección General de Aduanas para poner control a esta práctica desleal e ilegal», dijo.

El tema de las pacas ha salido a primer plano  después de que una actividad que al principio era realizada por iglesias, sobre todo protestantes con ramificaciones en diversas zonas de Estados Unidos, dirigido a favorecer a personas de escasos recursos y que ingresaban al país  libre de impuestos, se masificó.

El ingreso al país de pacas de ropas usadas se hizo tan popular que hubo un momento en que el concilio de iglesias evangélicas se desligó de sus importaciones.

A petición de las organizaciones de comerciantes, la práctica se restringió, pero el ingreso de pacas continuó a través de los  mercados binacionales realizados en la frontera con Haití, siendo  realizada por pequeños comerciantes que viajaban semanalmente a la frontera.

Sin embargo, la masificación de las importaciones dio como resultado que grandes comerciantes se involucraran en la práctica, apareciendo “de repente” naves industriales convertidas en almacenes de pacas, para ventas al por mayor.

La situación ha llegado al extremo de que  han aparecido y han sido aprobadas solicitudes para la instalación de “zonas francas” al amparo de la ley de incentivo a las comunidades fronterizas, cuya única actividad es la importación de pacas de ropas.

El comercio formal se queja de que  está siendo fuertemente afectado por esta práctica.

Un Apunte

Era actividad filantrópica de las iglesias

Las importaciones de pacas de ropa usada  comenzaron en el país como una práctica filantrópica de algunas iglesias, siguiendo una tradición  usual en Estados Unidos, donde es costumbre que personas de diversas procedencias sociales donen a las iglesias ropas usadas para éstas enviarlas a zonas de alta pobreza, particularmente en África.

La expansión de las iglesias protestantes en América Latina dio como resultado que la práctica se  hiciera común en zonas en las cuales ocurrían desastres naturales.

Sin embargo, posteriormente la práctica se hizo usual para supuestamente ser distribuidas en las zonas de pobreza extrema. Muchas iglesias protestantes del país hicieron de eso una práctica común, pero posteriormente aparecieron muchos “vivos convertidos” utilizando las iglesias (entidades sin fines de lucro que hacían las importaciones libres de impuestos), al punto que el concilio de iglesias evangélicas se desligó en su momento públicamente de esa práctica. El negocio se fue a la frontera, lo demás es historia.

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Notimundo

Instituto Dominicano De Periodismo (IDP)

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