Bomba atómica contra valores de la República Dominicana

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Hace al menos diez días, movimientos cristianos hicieron una denuncia responsable sobre un libro de supuesta educación sexual de la ONG Profamilia, mediante el cual se promueve barrer con todos los valores morales y cristianos de la sociedad dominicana, adoctrinando a profesores y llamados consejeros o multiplicadores en todo el país, sobre cómo impartir educación sexual a los niños y adolescentes de la República Dominicana.

En mi condición de legislador de la República, llevé al hemiciclo de la Cámara de Diputados el libro de Profamilia, pidiendo el nombramiento de una comisión especial que estudiara su contenido, que, a mi juicio, sin ánimo de ser tremendista, puede ser considerado una bomba atómica contra los valores de la República Dominicana, atentando gravemente contra la niñez y la educación de millones de jóvenes dominicanos.

El libro en cuestión es un manual de perversión sexual que busca promover el aborto generalizado, partiendo de la premisa de que éste sólo depende de la decisión de la joven embarazada, a la cual, en las páginas 93 y siguientes, se le describen las consecuencias negativas que tendrían las dos opciones: abortar o tener el bebé. Las consecuencias descritas en el libro, de tener el bebé, no dejan lugar a dudas de que se le da la orientación de manera aviesa y artera de que la mejor opción es abortar.

El libro promueve, en su página 348, el homosexualismo y pretende sublevar al adolescente que recibe la supuesta educación sexual contra la moral vigente en la sociedad. Se ataca directamente a las iglesias, por considerar pecado el homosexualismo y se culmina, obviamente, con una clara intención de que se legalice la unión entre parejas del mismo sexo, tal y como lo han hecho los Estados Unidos y sociedades europeas.

En cuanto al uso indiscriminado del preservativo, en las páginas 156 y siguientes se convierten las aulas de clase en un centro de enseñanza para niños y adolescentes de cómo, de manera gráfica, colocarse correctamente los preservativos usando como utensilio un pene de goma e invitando a los adolescentes a repetir el ejercicio y contar al grupo de experiencias conocidas con el uso del preservativo.

En su página 335, el libro de Profamilia grafica la imagen de dos niñas adolescentes acariciándose sus zonas eróticas, semidesnudas. Igualmente, en la página 488, referente a los ejercicios sobre las fantasías sexuales, se les indica a los/las adolescentes en el punto 3: “a) lo que me gustaría hacer” y “ b) lo que me gustaría que me hagan”.

En el cronograma de enseñanza se indica textualmente lo siguiente: (Pág.

489 punto 14), referente a las fantasías sexuales más recurrentes: “1.- A muchas muchachas les gusta que su cuerpo sea contemplado con atención, que las acaricien toda y les descubran sus zonas erógenas. Igual prefieren hacerlo con su pareja sexual, 2.- La boca es una zona erógena por excelencia, 3.- Los ruidos y gemidos agradables, 4.- Cambio de roles, 5.- Uso del lenguaje sexual, 6.- Sustitución mental de la pareja habitual, 7.- Seducción sexual, 8.- Ser observadores/as u observar actividad sexual. 9.- Encuentros sexuales con hombres o con mujeres o con ambos (sexo grupal), 10.- Encuentros idílicos con muchachos/as conocidos/as o desconocidos/ as. …”.

Les pido excusas a mis lectores por transcribir estos textos literalmente.

Lo he hecho para denunciar a través de este artículo la gravedad de que un material tan obsceno y depravado como el transcrito pueda ser usado para desviar a millones de nuestros jóvenes adolescentes. Hay un ataque a gran escala desde el exterior para barrer con los valores de la República Dominicana.

Las iglesias Católica y Evangélica, asumiendo sus roles de guías espirituales y morales del pueblo dominicano, han dado la voz de alerta. Hago un llamado a la asociaciones de padres de todas las escuelas, públicas y privadas, a crear un gran movimiento nacional de protección de sus hijos. La Ong Profamilia ha dicho públicamente que este manual de perversión sexual fue revisado y autorizado por técnicos, no sólo del Ministerio de Educación, sino de varias dependencias del Estado dominicano, sin que se haya producido ningún desmentido oficial al respecto.

Trabajamos junto a un grupo de abogados en la pertinencia jurídica de una acción de amparo preventivo que impida que este material perverso y depravado pueda servir de adoctrinamiento para profesores en las escuelas públicas y privadas. Existe un riesgo claro, grave e inminente de atentado contra derechos fundamentales protegidos por la Constitución de la República.

Dentro de la gravedad de la situación, lo que más me apena es ver el silencio de la clase política, del gobierno dominicano, que le temen a enfrentar, con la energía debida, esta atrocidad de libro de Profamilia, porque les preocupa más el chocar con los intereses externos que promueven en el país: la legalización del aborto, la legalización del matrimonio gay, y la educación sexual depravada, de sexo libre, que se plantea en el texto de Profamilia.

Respeto que los Estados Unidos y la Unión Europea hayan adoptado soberanamente las políticas que entiendan deben de regir en sus respectivos estados, pero exijo igualmente, que esas grandes naciones amigas respeten los valores más preciados de esta pequeña, digna y valerosa nación del Caribe.

No tienen ningún derecho a imponernos a través de sus Ong’s que financian con dólares y euros sus políticas de vida, familia y educación sexual.

Como decía Benito Juárez, “El respeto al derecho ajeno es la paz”.

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Notimundo

Instituto Dominicano De Periodismo (IDP)