«Buzos» haitianos son mayoría en el basurero de Rafey

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La presencia de «buzos» de nacionalidad haitiana gana cada día más terreno en el Eco Parque (vertedero) de Rafey, donde los extranjeros han logrado desplazar a los recicladores dominicanos.

Actualmente, la Asociación de Recicladores del Eco Parque Rafey cuenta con 535 «buzos» organizados, de los cuales 450 son haitianos (401 hombres y 49 mujeres) y 85 dominicanos (70 hombres y 15 mujeres). Sin embargo, al vertedero acuden diariamente más de 300 haitianos y haitianas indocumentados que no pertenecen a la asociación, con lo cual se eleva a más de 750 los que visitan el lugar.

Estos trabajadores informales, junto a los dominicanos recolectan botellas, hierro, aluminio, cartón, plásticos, tela y otros materiales que venden a metaleras y recicladoras.

La masiva presencia de haitianos en el Eco Parque está agravando los problemas sociales del barrio Cienfuegos, incluyendo el aumento de la insalubridad.

De hecho, reporteros de Diario Libre pudieron constatar cómo algunos buzos haitianos se disputan con cerdos, perros, ratas, vacas y otros animales, parte de los desechos o migajas de alimentos que se arrojan al basurero.

La vicepresidenta de la Asociación de Recicladores de Rafey, Serafina Diloné, expresa que uno de los problemas que confrontan es que no tienen un lugar apropiado para alimentarse y realizar sus necesidades fisiológicas. «Algunos recicladores comen en el vertedero de la comida que encuentran en la basura y evacuan en los montes y cerca de cañadas», expresó Diloné.

Entretanto moradores del barrio Santa Lucía (La Mosca), ubicado cerca del vertedero de Rafey se quejan de que cuando llueve las heces fecales de los «buzos», son arrastradas a una cañada que desemboca en el río Yaque del Norte, causando una serie de enfermedades, entre ellas el cólera.

Hace dos años, el ayuntamiento de Santiago en coordinación con la Xunta de Galicia, de España, construyó en Rafey un Centro de Servicios con zonas de baños y duchas, donde los recicladores podían cambiarse de ropa y asearse, sin embargo, ese local permanece cerrado supuestamente por falta de agua.

El médico Arsenio Estévez, quien hizo un estudio de las enfermedades más comunes contraídas por los «buzos», confirmó que muchas de estas personas enferman por consumir desechos alimenticios del vertedero y exponerse a la contaminación.

Sostuvo que estos trabajadores suelen ser hospitalizados por afecciones respiratorias, fiebre, problemas gástricos y alteraciones en la piel.

«Muchos desechos de clínicas y hospitales lanzados al vertedero son manipulados por los buzos, exponiéndose a contraer otras enfermedades» expuso Estévez.

De su lado, el profesor de sociología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Víctor Burgos, dijo que el vertedero de Rafey se ha convertido en los últimos años en un receptáculo de la pobreza y la marginalidad en Santiago.

«La existencia de estos recicladores o buzos son una consecuencia directa de la falta de empleos y oportunidades en nuestra ciudad», expresó Burgos.

Sostuvo que la llegada ilegal al vertedero de muchos haitianos indocumentados, además, refleja las deficiencias que persisten en el país en materia de política migratoria.

Javier Pie, un haitiano que habla español, con ocho años trabajando en Rafey, cuenta que llegó al lugar cansado de buscar trabajo en la industria de la construcción.

«Yo trabajaba haciendo casas en Haití, pero no encontré trabajo en Santiago y por eso vine aquí a buscar cosas para vender», expresó Pie.

La mayoría de estos trabajadores venden a los intermediarios el fardo de plástico empacado en sacos a RD$200.00, la libra de hierro a RD$2.00; de aluminio a RD$7.00; de cartón a RD$1.50; y dos botellas por RD$1.00.

La mayoría de los haitianos que acuden al vertedero viven hacinados en pensiones en la llamada Parada Siete de Cienfuegos.

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Notimundo

Instituto Dominicano De Periodismo (IDP)

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