El Licey acertó con su apuesta a las estadísticas de última generación

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SANTO DOMINGO. Séptimo juego de la serie final, igualada a tres partidos entre rojos y azules, el choque empate a dos vueltas; sexto capítulo, corredores en segunda y tercera, con dos outs, y Jordan Lennerton saca línea potente que Erick Aybar espera sobre la segunda, como si se hubiese soñado que el batazo saldría por esa zona.

No fue coincidencia, tampoco fue por la combinación Boudreau, que ordena mover al torpedero a la intermedia cuando el bateador es zurdo.

Era lo que sugería la data recolectada a Lennerton por el departamento de analítica. Y funcionó, evitando dos carreras que pudieron costar el cuarto triunfo a los hoy campeones. Sólo en esa jugada.

Manny Acta es fiel creyente en las estadísticas, en las tradicionales y en las de última generación, y tan pronto fue nombrado gerente general del Licey en marzo pasado nombró dentro de un cuerpo técnico un equipo de analítica, integrado por jóvenes especializados en sabermetría, una tendencia que entró de forma silenciosa al juego en los años 80’s, y que hoy es casi imprescindible en el máximo nivel, a pesar de que los puristas se resisten a ellas.

En cada partido, este grupo se encargaba de desmenuzar la más mínima jugada de los jugadores del Licey y los otros equipos: qué pitcheos batea con más frecuencia tal jugador, con cuáles es más vulnerable, cómo lanza tal pitcher o por qué zona del terreno hay que adecuar la defensa en determinadas ocasiones.

Encabezada por Carlos José Lugo, un ingeniero en informática de profesión y reputado comentarista por más de 20 años, el equipo también lo integran Jonathan Tiburcio, Daniel Rufenacht y Huáscar Beltré, todos con experiencia en la comunicación.

Lugo, que ha escrito decenas de artículos, y ha pasado largas horas explicando un tema que resulta extraño para los seguidores más adultos, entiende que el tema va calando.

Acta define como «primordial» el trabajo que ese grupo realizó.

«Pienso muy diferente a los que creen que la analítica no tiene utilidad. He estado expuesto a eso en las Grandes Ligas, en Cleveland son muy creyentes en el departamento de analítica», dijo Acta, apenas el segundo hombre que gana título como gerente y dirigente con el Licey.

«Aunque las estadísticas son como los biquinis, que enseñan mucho, pero no todo, también creo que las estadísticas son hechos, son pruebas, yo prefiero morir por el porcentaje. Si hay un porcentaje de un 90% no me voy por el 10%», explicó en ex coach de los Nacionales e Indios.

Introducidas por el escritor Bill James, pero llevada al juego por Paul DePodesta con los Indios de Cleveland en 1996, como lo relata la película Moneyball (con Brad Pitt), hoy por hoy, las 30 franquicias de las Grandes Ligas disponen de este tipo de departamentos encabezadas por matemáticos y economistas de universidades como el MIT, Berkely California o Harvard.

«Hay que hacer algunas cosas saliéndote de las estadísticas, pero las estadísticas son hechos, están ahí, por eso hay gente que no le gusta el toque, y hay gente que no le gusta la jugada de bateo y corrido, pero las estadísticas demuestran que son más riesgos que otra cosa, el que quiera creer en ella, amén, el que no, también amén», continuó Acta.

Desde 2012, el Escogido dispone de un programa estadístico comprado a la empresa Bloomberg.

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Notimundo

Instituto Dominicano De Periodismo (IDP)

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