El mangú se dirige a San Francisco

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Miami, Florida.- En el choque de las dos potencias del béisbol, el mangú pudo más y sigue invicto (5-0) en el Clásico Mundial de Béisbol.Erick Aybar, pequeño en estatura, pero grande de corazón, conectó anoche un imparable de oro en la parte alta del noveno episodio, en conteo de 1-2, para remolcar la carrera de la ventaja en la impresionante victoria 3-1 de República Dominicana sobre los Estados Unidos, que le dio a los pupilos de Tony Peña el pase a la ronda semifinal (el domingo) en San Francisco. Estados Unidos tendrá que batirse esta noche en un duelo de muerte súbita con Puerto Rico.

El cañonazo de Aybar llevó al plato a Nelson Cruz, quien abrió con doble ante el derrotado Craig Kimbrel y llegó a tercera con rodado de Carlos Santana por segunda. Con esa carrera se rompió el empate a una vuelta por bando. Aybar entró en sustitución de Ricardo Nanita, en una atinada decisión del dirigente Peña.

Erick después se robó la segunda y en la misma jugada Alejandro De Aza se ponchó. Luego anotó con sencillo de José Reyes al bosque central, en conteo de 0-1.

Aybar mantuvo su compostura a pesar de un segundo strike que le cantó el árbitro principal, Ángel Hernández, que provocó el disgusto de miles de criollos en el Marlins Park. Al siguiente lanzamiento, dio una línea al prado derecho que puso delante a su equipo.

Fue un partido no apto para cardíacos. El Marlins Park era territorio dominicano. Banderas, tamboras, güiras y demás herramientas que sirven como estampa quisqueyana animaban el estadio. De las 34,366 almas presentes la mayoría dominante era dominicana. Se notaba con cada out logrado, con cada ponche, con cada imparable y, como debía ser, con el strike que cantó Hernández a Aybar en el octavo.

Estados Unidos tomó el comando en el primer episodio, cuando el abridor Samuel Deduno tuvo problemas de descontrol. Tras el primer out a Jimmy Rollins, Brandon Phillips conectó sencillo al izquierdo, Ryan Braun se ponchó, pero Joe Mauer y Giancarlo Stanton dieron inatrapables seguidos para llenar las bases.

El primera base Eric Hosmer, negoció transferencia ante Deduno para la única vuelta de los estadounidenses. En lo adelante, Deduno fue todo un muro de contención que frenó a unos bates que merecen respeto. El resto del relevo dominicano fue una secuela de dominio puro. Era como si cada relevista se convertía en un Pico Duarte imposible de escalar. Fernando Rodney cerró el juego.

R.A. Dickey fue un digno rival. Permitió una carrera en cuatro episodios al igual que Deduno. Su único daño fue el jonrón de Hanley Ramírez para empatar el encuentro en el segundo episodio, un planazo que silenció los abucheos de algunos seguidores estadounidenses en el juego. Es un partido para la historia. Un triunfo sin precedente. Hay un país en el mundo que hoy celebra una victoria única en su clase.

Clave del juego para el equipo dominicano

El relevo dominicano, siempre ponderado por el dirigente Tony Peña, merece una gran parte del crédito por el éxito mostrado hasta el momento.

Kelvin Herrera tuvo dos entradas (quinto y sexto) de labor impecable. Su bola rápida quemó los bates de los derrotados con facilidad.

Octavio Dotel trabajó un séptimo de calidad. Ni hablar de Pedro Strop y Rodney, quienes tienen un repertorio muy por encima de la liga.

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Notimundo

Instituto Dominicano De Periodismo (IDP)

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