El robo de La Mulata III (análisis del informe de la Policía)

Spread the love

Las cámaras del lugar registraron la llegada del fiscal adjunto José Martínez Montán y del ministerial Ramón Cabrera, una hora después de los policías haber entrado por la fuerza al complejo turístico donde un extranjero resultó muerto y cuatro heridos

Santo Domingo.- Muchas son las interrogantes que se desprenden del cuestionable informe elaborado por una comisión de la Policía Nacional sobre lo acontecido en el Complejo Turístico La Mulata III, en Sosúa, Puerto Plata, el 17 de octubre de 2012, donde un extranjero resultó muerto, otros cuatro fueron heridos y la Policía Nacional protagonizó el robo más descarado de su historia institucional.

Un origen oscuro

El germen del allanamiento ilegal habría sido informaciones recibidas por la fiscal titular de Puerto Plata, magistrada Alba Núñez, quien según uno de los oficiales habría recibido informes de conflictos entre miembros de la comunidad de alemanes que vivía en el lugar y que en otro momento, según los mismos oficiales interrogados en la investigación, ella se habría quejado de que tenía varias órdenes de arresto que no podía ejecutar porque los extranjeros no permitían la entrada de las autoridades al lugar. El 16 de octubre un guardia del Ministerio de Medio ambiente que habría ido a investigar una tala sin permiso, supuestamente fue sacado de allí a punta de escopeta. Esta habría sido la gota que rebozó el vaso.

La orden de allanamiento fue dada a las 7:00 de la mañana de ese día, y ya a las 8:15 a.m. se encontraban frente a La Mulata III, y aunque la mayoría de los oficiales alega que iban en compañía de un fiscal adjunto y un ministerial, algunos oficiales ubican el momento de llegada del Ministerio Público una hora después de iniciado el allanamiento, incluso, cuando ya había ocurrido el homicidio del alemán Peter Demetrick.

Existen versiones encontradas entre los extranjeros y el contingente policial de 20 hombres sobre la forma como fue abierta la puerta. Los extranjeros aseguran haberles pedido la orden de allanamiento y la presencia del fiscal, no mencionan haber actuado con violencia, mientras que los agentes policiales los acusan de haberles disparado y cerrado la puerta principal, por lo que  el raso Vicele Vásquez Zayas procedió a volarse y abrir el portón desde adentro para que los demás entraran.

Peter Brunk, administrador o líder del lugar, alega haber sido golpeado salvajemente por el excoronel Raymundo de la Rosa Ogando, al punto de quitarle una bombita de insulina que llevaba encima y romperle tres costillas a patadas.

El informe ignora por completo la forma en que fue asesinado Demetrick, aunque en el interrogatorio al empleado de éste, el nacional haitiano, Rigaud Petti Frere, cuenta cómo la horda de pistoleros entró a la casa de la pareja formada por Peter Demetrick e Isabella y le ordenó a él ponerse la mano en la cabeza para luego dispararle tres veces en las piernas, tirarlo en una camioneta y llevarlo a un centro asistencia, junto a Brunk y otros alemanes heridos.

¿Por qué hieron al haitiano que era un simple jardinero? “…fue que la adrenalina estaba un poco alta”, habría respondido Odelis Francisco Feliz Reyes. Mientras que el capitán Gersón Acosta Polanco, a quien la fiscal le dio la orden de allanamiento en sus manos, luego de iniciado el supuesto tiroteo, dejó el lugar para buscar unas bombas lacrimógenas y a su regreso se encontró con que ya Demetrick estaba muerto. En el informe, al parecer, nadie pregunta ni responde ¿quién mató al alemán? o, al menos, fue omitido por la comisión investigadora.

El informe se centra en el robo, en especial la sustracción de dos cajas fuertes, una de ellas conteniendo una 80 mil euros, las cuales fueron sacadas del complejo turístico por el primer teniente Nilson Peña Encarnación , el sargento Stalin Castillo Basora y el sargento mayor Pedro Antonio Fernández Hernández (Maseta), en un vehículo de la Dicrim conducido por primer teniente Juan María Toribio. Una fue violada y saqueada en el destacamento de Puerto Plata y la otra en Imbert.

Relata el documento oficial que los agentes policiales actuantes en el allanamiento se repartieron el dinero y joyas encontradas en las cajas fuertes, al punto que algunos se compraron jeepetas. Las cajas fuertes fueron sacadas de La Mulata III, sin ser reportadas en el acta de allanamiento. Además, los agentes tomaron dos tarjetas de crédito y la usaron en compras sobre los 40 mil pesos.

Todo el arsenal de armas fue confiscado y robado, además de que uno de los alemanes asegura le fue puesta entre sus armas un arma que no era de ellos y que resultó ser ilegal. Esa arma habría sido colocada por “Maseta”. También les robaron computadoras, Ipad y hasta la bombita de la insulina de Brunk, la cual tiene un costo de 10 mil euros en el mercado. La escuela de los niños, que recibían clases particulares, fue saqueada. Hasta una caja de herramientas con un valor de 100 mil pesos fue robada por estos “agentes del orden”. Todo ocurrió ante la mirada de la fiscal de Puerto Plata, Alba Núñez, que hoy se limpia las manos en este caso y está juzgando a los oficiales actuantes en este allanamiento ilegal, del que ella es la gran responsable.

A todo esto había un general en la zona, pero que solo se enteró del allanamiento cuando se estaba ejecutando, se trata del general Ney Bautista, director de Inteligencia Delictiva, actualmente sancionado, y quien podría ser cancelado en los próximos días por no haber tenido el control de las tropas bajo su mando.

Los extranjeros afectados acusan a Klaus Dieter Muller –un alemán que vivía en el complejo y rompió relaciones con ellos- de haber patrocinado esta acción ilegal. Éste habría confesado que pagó 3 millones de pesos al excoronel Raymundo de la Rosa Ogando y otros oficiales para que cometieran esa acción ilegal, incluso, les habrían suministrado los planos de las villas, e informado dónde estaban las armas y las cajas fuertes.

Peter Brunk, administrador del lugar, y quien inicialmente fue señalado como el jefe de una secta satánica, para esa fecha llevaba 16 años en el país y tenía cédula dominicana, y de seguro no tenía una sola ficha policial, porque de lo contrario, hubiese salido a relucir en la investigación, y en las pesquisas no se ha pudo establecer ningún vínculo de estos ciudadanos alemanes con la delincuencia y el bajo mundo. Su pecado habría sido retirarse a un país donde los encargados de la seguridad, se visten con las ropas y las artes de los rateros.

 
Facebook Comments Box

Notimundo

Instituto Dominicano De Periodismo (IDP)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.