Imagen de niño ahogado atormenta al mundo

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Mientras el mundo –entre conmovido y consternado– debatía si estaba bien o mal publicar la foto de un nene sirio muerto en una playa turca (síntesis perfecta de lo que está ocurriendo hoy con millones de refugiados), pocos contaron quién era. Como pocos cuentan de quiénes eran esos huesos envueltos en ropas que el mar escupió en las costas libias o quiénes son los miles que yacen en el fondo del Mediterráneo. O quiénes son los otros miles que se hacinan en una estación en Hungría convertida en campo de concentración, para poder llegar más allá, unos kilómetros más allá. Bueno, ese nene sirio no era uno eran dos. Dos hermanos: Galip y Aylan Kurdi de 5 y 3 años. El de la foto es Aylan.

Por sus edades, ambos nacieron bajo las bombas de la guerra en Siria. Escapaban de la ciudad siria de Kobane, controlada por la banda de bárbaros y terroristas del Estado Islámico. No hubo otra realidad para ninguno de los dos chicos. Y su familia decidió huir entre la disyuntiva de quedarse en Siria y morir o escapar e intentar sobrevivir.

Se subieron a un gomón que los llevaría de Turquía a Grecia. Ninguno de los dos nenes llevaba salvavidas y no tuvieron ninguna oportunidad de salvarse cuando en plena noche el bote se dio vuelta media hora después de haber zarpado de un resort vacacional en Bodrum, playa a la que el mar devolvería de la peor manera.

Los 17 que iban el gomón cayeron al agua. El mar estaba calmo, pero Galip y Aylan se ahogaron.

“Mi esposa y mis dos hijos están muertos”, fue lo único que pudo balbucear Abudllah, el papá, en una única comunicación con su hermano Mohamed, quien a su vez se pudo comunicarse con su otra hermana, Teema Kurdi, refugiada en Vancouver. La mamá de los chicos se llamaba Rehan.

Abdullah Kurdi, el papá de Aylan, fue el único sobreviviente./AP

Nadie se molestó en averiguar quiénes eran “los otros 13 sirios” que también cayeron al mar.

Desde Vancouver, Teema había presentado una solicitud para reunificar la familia en Canadá, pero fue rechazada en junio. Ese rechazó fue para los nenes Kurdi su sentencia de muerte.

“Trataba de apadrinarlos para poder traerlos, pero no pudimos sacarlos (de Siria) por eso se subieron al bote”, le dijo Teema a un diario canadiense.

Al papá Abullah Kurdi no le queda nada. No tiene sentido seguir camino a ningún lado. Volverá a Kobane, a la tierra del ISIS y de las bombas de Bashar al Assad, para enterrar a sus hijos y a su mujer. Sabe que sus días están contados en ese lugar, pero admite que es su deseo que lo entierren junto a su familia.

En total cinco chicos niños murieron en el naufragio de Aylan. Siete personas fueron rescatadas y dos llegaron a la costa con salvavidas. Pero aún hay dos desaparacidos.

Decenas de miles de sirios que huyen del conflicto en su país han descendido este verano por la costa turca del Mar Egeo para tratar de llegar a Grecia, punto de entrada a la Unión Europea. Casi 100 personas en total habían sido rescatadas por barcos turcos durante la noche del martes, mientras intentaban llegar a Kos, dijo un miembro de la Marina turca

Organismos de ayuda estiman que, durante el mes pasado, cerca de 2.000 personas han estado recorriendo diariamente y en botes inflables la corta travesía a las islas situadas en el este de Grecia. Un barco con cerca de 1.800 inmigrantes y refugiados procedentes de una de las islas llegó en la noche del martes al puerto de El Pireo, cerca de Atenas, dijo la guardia costera griega.

Miles de personas, en su mayoría africanos, también han estado tratando de llegar a Europa por barco desde Libia hacia Italia.

La agencia de refugiados de Naciones Unidas ACNUR dijo que cuatro cuerpos habían sido retirados del Mediterráneo central el martes y 781 inmigrantes habían sido rescatados, en su mayoría naturales deNigeria, Costa de Marfil y Senegal.

Datos de ACNUR muestran que en lo que va de este año, más de 2.500 personas han muerto tratando de cruzar el Mediterráneo.

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Instituto Dominicano De Periodismo (IDP)