
Apoyamos sin reservas todas las manifestaciones de los grupos ciudadanos, organizaciones Patrioticas, cívicas y
nacionalistas, y del pueblo en sentido general, de manera pacífica, organizada y militante, en contra de la ineficiente y ambigua política de nuestro gobierno sobre la invasión y ocupación haitiana en nuestra patria.
Este problema hace años que desbordó la condición de "migración" y se ha convertido en un problema de seguridad nacional, de soberanía y supervivencia para todos los dominicanos, nuestras familias, patrimonios y convivencia.
Los gobiernos dominicanos persisten en manejar este fenómeno crucial de nuestra República, como una cuestión de "política migratoria", sujeta a conveniencias e intereses de grupos de presión, que se benefician de esta caótica situación.
El gobierno evade, desinforma, justifica, aplica medidas ineficaces, y busca "equilibrar" y hasta legitimar este hecho anormal qué sacude nuestro país.
Mientras tanto, el pueblo, las clases media, pobre y popular, padece cada día los cruentos efectos de esta desgraciada y opresiva invasión impuesta.
Es el pueblo que está padeciendo los efectos terribles de este proceso primitivo y violento de ocupación.
Son nuestros barrios, escuelas, calles, pueblos y hospitales, transporte público, empleos y fuentes de trabajo, y nuestras tierras, los que están totalmente ocupados, mediante una política deliberada y permitida por el gobierno de "desplazamiento" de los dominicanos y sus familias.
Este hecho cruento y sangriento ocurrido en los Minas, con la ejecución impiadosa de un jovencito de 14 años, refleja la naturaleza de esta ocupación, y es la continuación de los eventos criminales qué suceden todos los días en el país.
Sin embargo vemos, como los grupos progres, los medios de prensa, y el mismo gobierno, evaden y evitan referirse a este hecho totalmente injustificable e inaceptable.
Una conducta totalmente diferente al caso de la niña haitiana que falleció en la excursión del colegio en Santiago, cuando de inmediato se alzaron voces desde el mismo Palacio de gobierno, las Ongs progres y pro haitianas, y los medios liberales, exigiendo justicia y reconociendo a la víctima.
Hoy, ese Colegio está "clausurado" y sus directivos están en el ostracismo, y sometidos a un proceso penal.
La propaganda haitiana se mueve con eficiencia y sus agentes locales manipulan con destreza.
Ahora el gobierno pretende acallar la voz del pueblo, cuando defiende y reclama con legitimidad sus derechos.
Y eso no lo podemos permitir, porque entonces estaremos cediendo nuestros derechos. Esta sería nuestra aniquilacion y desaparición, y estaríamos legalizado esta vulgar e legítima invasión, qué tenemos que enfrentar cada día, hasta el desalojo total del invasor suplantador, que nos ocupa.
El gobierno dominicano esta atrapado entre una agenda globalista dirigido por la ONU y sus agencias, y la nueva geopolítica soberanísta y nacionalista que promueve la administración Trump hacia todo el Hemisferio.
No nos engañemos!
El designio haitiano y sus cómplices locales, es ocupar y dominar nuestro territorio, bajo la nueva modalidad de "dominicanos" vulnerables y víctimas raciales, hasta convertir nuestra patria en lo que ellos han hecho con la suya, una Tierra Arrasada e ingobernable.
La obligación nuestra, colectiva y unida, sin tregua, ni debilidades, ni ambigüedades, es desalojarlos de nuestra Patria, recuperar nuestra identidad usurpada y nuestros territorios, y restaurar la República, que nos legaron nuestros padres fundadores.
