Los honorables jueces dominicanos, adscritos al Poder Judicial de la República Dominicana han decidido convocar "un paro"
nacional de actividades, para el próximo día 21 de mayo del 2026.
El leítmotiv de este "solemne" paro, son las mejoras laborales y salariales, de los magistrados.
Creo que nadie en este país, este en desacuerdo con que cada día, tengamos mejores y más preparados, honorables, calificados, e íntegros jueces, para una mejor, más oportuna y mas eficiente Administración de justicia.
De hecho, no es posible construir el anhelado como complejo ideal democratico, que sea tal, "gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo", al margen del otro gobierno, como dice Sartori, "el gobierno de los jueces".
Soy un abanderado de los jueces. Me encantan los jueces decentes, honorables, imparciales, puntuales, independientes, ponderativos y atrevidos, que asumen y comprenden su alta responsabilidad.
Porque tener el poder y la capacidad de juzgar a sus pares, sus congeneres, es un verdadero "privilegio", y un "honor" qué se confiere a personas preparadas y calificadas para ello.
También implica unas, muy serias, y delicadas responsabilidades.
En ocasiones, es una labor ingrata, ácida, y agridulce. Pero que tiene que cumplirse bajo unos estándares verificables, considerando tantos ingredientes humanos.
Un juez norteamericano se quejaba en una ocasión, "de su soledad", porque un juez "no tiene amigos", decía.
Por eso, cualquier decisión que un juez adopte, por compromisos personales, por determinados intereses, por ventajas o lucro personal, corporativo, ideológico, o prevaricacion, siempre será la degradación de la justicia y una pérdida para la legitimidad y credibilidad del sistema basado en la ley. Porque erosióna y lacera el credo popular y la fe ciudadana.
Todo país, tiene que desarrollar y aplicar, leyes y normas, y un sistema de convivencia, conforme su realidad social y nivel de desarrollo estructural y cultural.
Cual es el orden y la escala salarial Dominicana, y cuales son sus objetivos.
Esta es una pregunta clave qué tenemos que hacernos los dominicanos ante la proclama inflamatoria del llamado a "paro" qué hacen los jueces del país.
Son los jueces los peor pagados, o menos favorecidos, dentro de la escala salarial de los poderes públicos y la burocracia nacional?
Balaguer, un autocrata, austero, cuando le llevaban cada noche, la bolsa e informe de las "recaudaciones", le decía a sus funcionarios, algunos de ellos aún vivos, "póngalo ahí, porque si los dejo, se lo llevan todo".
Balaguer, con esos ingresos del ahorro interno, con salarios públicos deprimidos, con una administración pública más simple y arcaica, pero sin comprometer las finanzas nacionales, y con un nivel de emprestitos y deuda pública mínima, desarrolló una portentosa obra de gobierno, de obras públicas, prioritarias para la producción y el desarrollo nacional, aun no superadas por ningún otro gobierno del país, 30 años después.
De hecho, sin muchas de esas obras construidas por Balaguer, sistemas de riego, presas, multifamiliares y parques, nuestro país viviria hoy, entre el desierto y el arrabal.
Pero, somos un país, rico, del primer mundo, en pleno desarrollo?
Bueno, si vas por la Avenida Enriquillo o Sarasota, vas a ver restaurantes alucinantes, torres de última generación, y autos de lujo, al estilo del Grove, de Miami.
Pero, si llueve, también vas a ver, como esas lujosas avenidas se inundan de agua, como flotan las heces humanas, y las montañas de basura plástica.
Luego, si vas a Cristo Rey, te encuentras que el Zoológico fue engullido por los invasores depredadores "pobres" urbanos dominicanos, los "padres de familia", bajo cuyo lema exigen el derecho al desorden como mecanismo de compensación y de subsistencia.
Si profundizas, aun mas, entre las vísceras de la sociedad, entre los latidos cotidianos del pueblo dominicano, veras como hay familias que sobreviven atropellada ente, con $10, con $15 mil y $35 mil pesos mensuales, con una dieta diaria de plátanos, arroz, habichuelas y huevos.
Que hay jóvenes, que trabajan en el mismo poder judicial, y en la Administración pública, que tienen que llevar "su lonchera" con desayuno y almuerzo, porque el salario no les da para más.
Como dice Atahualpa Yupanqui, aquí hay gente que no vive, sino que simplemente, solo "existen".
Estamos en un país, que a veces, no merece el nombre de país, sino de "féretro, hueco, o sepultura", parodiando a Mir.
Un país, donde todavía hay mujeres, muchachas adolescentes, que tienen que "salir a pedir", para darse una "Quimio", o para una operación de "mama", porque no tenemos una salud pública aceptable.
Nuestros jueces, en cambio, tienen el mejor seguro de vida del país, y hasta un seguro internacional, que les garantiza y cubre, hasta "aviones ambulancia" para casos de emergencias.
Un verdadero privilegio en nuestro país, donde la mayoría no tiene la salud pública básica, primaria, asegurada.
Estamos en un país, donde más de dos millones de ciudadanos viven del miserable "subsidio gubernamental" del programa Superate, almuerzan en los Comedores Económicos, y van al Moscoso Puello, un hospital, donde para ingresar, hay que rodear todo el basurero y las ratas que allí habitan.
Un país, donde las pensiones de la mayoría no llegan a los $80 mil pesos, y la media son $25 mil, $30 mil, o $60 mil pesos mensuales.
Donde el gobierno tiene que emitir miles de "pensiones solidarias" para compensar una militancia cada vez mas ávida, y también a gente necesitada de una justa seguridad social.
La media de las pensiones de los jueces dominicanos oscila entre los $250 mil y los $450 mil pesos mensuales, amén de preservar el seguro de salud internacional, y otros beneficios.
Las reformas del sistema político e institucional del Estado dominicano, recogidos en la Constitución en la última década, se ha orientado hacia la creación de más Altas Cortés y Tribunales, que implican nuevos presupuestos, de más Cárceles, de más funcionarios y puestos nuevos, de más estructuras y Comisiones tecnocraticas, de más entidades "autónomas" qué manejan su propio presupuesto, con mucha discresionalidad, y muy escasa supervision, con más Órganos de dudosa eficacia, como "el Defensor del Pueblo", y otras muchas Agencias, que han incrementado exponencialmente la nómina y el gasto público nacional.
Hoy, los tribunales dominicanos de todas las jurisdicciones del país, están climatizados, con tecnología de última generación, y habilitados adecuadamente.
Tenemos ciudades judiciales, equipadas con todos los artilugios modernos, aunque sin parqueos para los abogados.
Nuestras edificaciones judiciales, tienen muy poco que envidiar a las extranjeras. En ese orden, hemos avanzado.
Los jueces disponen de chóferes, vehículos, y seguridad. A diferencia de la mayoría popular.
En nombre de la "democracia", el "Estado de derecho" y la "modernidad", hemos construido un Estado tan oneroso, como costoso, e ineficiente, donde todo se queda en papeles y normas. Mientras, la voz de la calle, dice otra cosa.
En este país, gastamos como una potencia mundial, y vivimos a empujones, como un país del cuarto mundo.
Nuestro país está perdiendo su cohesión social, y sus valores de convivencia colectiva, están quebrados.
Hoy, en RD, nadie cree en nadie. Y todo el mundo apuesta por la "vida facil" y el "dinero rápido".
Ahora somos un "país complejo", con más de 20 millones de habitantes, donde hay 8 millones de haitianos, una parte de los cuales los estamos subsidiando.
La desigualdad social es patética. Y el clientelismo y la voracidad política, "se lo tragan todo". Los partidos políticos se llevan parte del presupuesto nacional.
Entonces, ante el proclamado "paro nacional" de los jueces nacionales, deberíamos hacer todos los dominicanos, una, pero prolongada "huelga nacional", pero por nuestras pensiones, y mejoras salariales, pero también por un tránsito funcional y seguro, contra el violento motoconchismo haitiano, contra el desorden social, contra la inseguridad pública, contra la ocupación ilegal de nuestros espacios públicos, contra las invasiones de tierras, contra la persecución selectiva de la corrupción pública, contra la fabricación de alimentos sin registros sanitarios, contra la Invasión de nuestro territorio, y la suplantación documental de los haitianos qué nos están desplazando en nuestro propio país.
A ver si nos ponemos de acuerdo todos, en este sano propósito.
Sin acritud,
Robert Cabral
Jueces convocan a paro nacional para el 21 de mayo; exigen mejoras laborales y salariales
